domingo, 6 de octubre de 2013

La inalterabilidad del mundo

Lo que le importaba a él era algo que no se podía expresar con palabras, desde luego no a otros, algo que él llamaba la inalterabilidad del mundo, que suponía la desaparición de los recuerdos sin dejar huella. Lo enigmático era que se le engañaba siempre. Parecía que nunca se había matado, asesinado y exterminado tanto como en este siglo. Tampoco hacía falta hablar sobre el tema, porque todo el mundo lo sabía ya. Quizá lo peor no fueran los atentados, los tiros en la nuca, las violaciones y decapitaciones, las masacres de decenas de miles de personas; lo peor era el olvido que empezaba casi inmediatamente después, el orden del día. Era como si ya no le importara a una población de siete mil millones, como si -y eso era lo que a él más le preocupaba- la especie pudiera existir realmente ya sin nombres y sólo persiguiera la mera supervivencia como especie. Una mujer que en Madrid pasara en el instante en que explotaba la bomba, los siete trapenses en Argel cuyas gargantas habían sido cortadas, los veinte muchachos en Colombia que habían sido fusilados ante los ojos de sus padres, los machetes que en cinco minutos de orgiástica violencia habían troceado un tren entero de trabajadores que se desplazaban desde sus ciudades dormitorio a Johannesburgo, los doscientos pasajeros del avión que había estallado sobre el mar por una bomba, los dos mil o tres mil o seis mil chicos y hombres que habían sido asesinados en Srebrenica, los cientos de miles de mujeres y niños en Ruanda, Burundi, Liberia y Angola: un momento, un día, una semana eran noticia, durante algunos segundos corrían por todos los cables del mundo, pero lo negro no comenzaba hasta después, la oscuridad de un olvido que borraba todo y que seguiría aumentando siempre. Esos muertos ya no tendrían nombre, serían barridos en el vacío del mal, cada uno en el instante particular de su terrible muerte.

Cees Nooteboom
El día de todas las almas 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Geometría del Sueño

"Que no coincidan nunca tus proyectos con su realización. Una acción (o, por volver a mi profesión, una obra) simétrica solo puede estar muerta, como una ciudad nacida en un tablero. Así como la araña, bajo el efecto de una droga, no teje ya su tela perfecta, sino una con agujeros y bucles ordenados caóticamente, el creador de nuestro mundo (y, tras él, el escritor) deforma la materia, la altera bajo la influencia del viento loco de la inspiración. Las leyes, los esquemas, los hilos siguen siendo los mismos, pero alargados, deformados. El bordado cobra vida". 

Mircea Cărtărescu

Nostalgia ha sido un reencuentro con el descubrimiento, la sorpresa, el éxtasis de la lectura. Como entrar en un sueño controlado, que teje relaciones con la realidad y crea un nuevo diseño, un patrón en el que todo cobra otro sentido, un sentido oscuro y ambiguo. Todo lo leído, lo visto, lo atesorado, vuelve a iluminarse, a alternarse en primer plano, encendiéndose como las luces de una instalación festiva. Leer a Cărtărescu ha sido un reencuentro con la literatura en su sentido más puro, más onírico: un estímulo para el sistema nervioso de la creación.


jueves, 18 de octubre de 2012

Un amor de UIQ



Aunque escribió poco sobre cine, Félix Guattari, más conocido por su trabajo de psicoterapia institucional y por su colaboración con Gilles Deleuze, era también un gran cinéfilo y se interesaba en los entresijos políticos del cine popular. En el corazón de los "años de invierno", proyectó realizar Un amor de UIQ, una película de ciencia ficción influenciada por su trabajo clínico, su compromiso militante, su pasión por la Autonomía, los cómics y las radios libres, que ponía en escena a un grupo de ocupas que lograron entrar en contacto con una inteligencia superior venida de lo infinitamente pequeño (el Universo Infra Quark, UIQ). Guattari hizo todo lo posible para que la película se hiciera: el guión (inicialmente concebido con el cineasta norteamericano Robert Kramer) estaba listo, el presupuesto calculado, las ideas de dirección emergían por doquier; pero la película jamás fue rodada.

(De la contracarátula).

lunes, 5 de diciembre de 2011

Una porción diminuta de la verdad...

Cualquier hombre dado percibe sólo una porción diminuta de la verdad total, y muy a menudo, de hecho casi de modo perpetuo, se engaña a sí mismo deliberadamente, además, sobre ese pequeño y precioso fragmento. Una porción de él se vuelve contra sí mismo y actúa como otra persona, derrotándolo desde el interior. Un hombre dentro de un hombre. Que no es un hombre en absoluto.

El libro ilustrado del amor sexual

viernes, 25 de noviembre de 2011

Aseo personal

Así como lavamos nuestro cuerpo deberíamos lavar el destino, mudar de vida como mudamos de ropa -no para salvar la vida, como comemos y dormimos, sino por aquel respeto ajeno por nosotros mismos al que llamamos propiamente aseo.


Fernando Pessoa

miércoles, 27 de julio de 2011

McDonald's

...no importaba adónde fueras; la misma hamburguesería McDonald's aparecía una y otra vez, como una cinta sin fin que daba vueltas a tu alrededor cuando pretendías ir a alguna parte. Y cuando al fin te daba hambre y entrabas en el McDonald's y comprabas una hamburquesa McDonald's, era la misma que te habían vendido la última vez y la vez anterior y así sucesivamente, desde antes de que nacieras, y además había mala gente -mentirosos- que decían que estaba hecha de mollejas de pavo.

Según el rótulo, ya habían vendido la misma hamburguesa original cincuenta billones de veces. Se preguntó si abría sido a la misma persona. La vida (...) era en sí misma un anuncio publicitario, repetido interminablemente. Nada cambiaba; sólo se extendía más y más, como un cieno de neón. Los objetos que cada vez abundaban más se habían congelado hasta la permanencia hacía mucho tiempo, como si la fábrica automática que los producía dificultosamente se hubiera atascado en la posición de encendido. Cómo la tierra se convirtió en plástico, pensó, recordando el cuento de hadas "cómo la tierra se convirtió en sal". Algún día, pensó, será obligatorio que todos vendamos la hamburguesa McDonald's además de comprarla; nos la venderemos unos a otros para siempre desde nuestra sala de estar. De ese modo ni siquiera tendremos que salir.

Philip K. Dick
Una mirada a la oscuridad

jueves, 21 de julio de 2011

Sobre el hacer...

Saber que será mala una obra que no se ha de hacer nunca. Peor, no obstante, siempre será la que nunca se haga. La que se haga, al menos, queda hecha. Será pobre, pero existe, como la planta raquítica en el único jarrón de mi vecina tullida. Esa planta es su alegría, y a veces también la mía. Lo que escribo y reconozco que es malo, puede también ofrecer unos momentos de distracción peor a algún que otro espíritu afligido o triste. Eso me basta, o no me basta, pero de algún modo es útil, y así es toda la vida.

Fernando Pessoa