lunes, 22 de septiembre de 2008

Fragmentos

"Se confirma -dentro y por medio de la incertidumbre- que todo fragmento no está en relación con lo fragmentario. Lo fragmentario, 'potencia' del desastre del que no se tiene experiencia, y pone su cuño, vale decir, desacuña, la identidad desastrosa, fuera de placer, fuera de goce: el fragmento sería ese cuño, siempre amenazado por algún éxito. No puede haber fragmento logrado, satisfecho o indicando la salida, la cesación del error, y esto por el solo hecho de que todo fragmento, incluso único, se repite, se deshace mediante la repetición".

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"Vuelvo sobre el fragmento: aunque nunca es único, no tiene límite externo -lo exterior hacia lo cual cae no es su limen-, como tampoco tiene limitación interna (no es el erizo, cerrado en sí mismo); sin embargo, es algo estricto, no por causa de su brevedad (puede prolongarse como la agonía), sino debido al apretamiento, al estrangulamiento hasta la ruptura: se corrieron unas mallas (no faltan). Nada de plenitud, nada de vacuidad".

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"La escritura ya (todavía) es violencia: cuanto hay de ruptura, quiebra, fragmentación, el desgarramiento de lo desgarrado en cada fragmento, aguda singularidad, punta acerada. No obstante ello, aquel combate es debate por la paciencia. Se gasta el nombre, se fragmenta, se disgrega el fragmento. La pasividad pasa a paciencia, lo que se juega zozobra".

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"Una frase aislada, aforística, no fragmentaria, tiende a resonar como un habla de oráculo que tuviera la autosuficiencia de una significación por sí sola completa".

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"La frase aislada, aforística, atrae porque afirma definitivamente, como si ya no hablase nada en su derredor".

Maurice Blanchot
La escritura del desastre

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