“El mayor obstáculo para ser heroico es la duda de si uno va a probar a sí mismo que es un imbécil; el verdadero heroísmo consiste en resistir la duda, y la profunda sabiduría, en saber cuándo debe oponerse a aquella resistencia y cuándo debe obedecerse.
No obstante, reconozcamos como más sabio, si no como más sagaz, seguir hasta su consumación el sueño que uno ha tenido despierto; aunque si la visión ha sido merecedora de tenerlo, es cosa cierta que no llega a consumarse sino por un fracaso. ¡Y qué! Sus más vaporosos fragmentos, por impalpables que sean, poseerán un valor que no se oculta en las realidades más importantes de un plan practicable. No son los desperdicios de la imaginación. De cualquier cosa que pueda arrepentirme, bien se trate de mis pecados o de mis insensateces, reconózcase que una vez tuve fe y energía suficientes para forjarme generosas esperanzas respecto al destino del mundo –¡sí!– y para hacer cuanto pude por cumplirlas…”
No obstante, reconozcamos como más sabio, si no como más sagaz, seguir hasta su consumación el sueño que uno ha tenido despierto; aunque si la visión ha sido merecedora de tenerlo, es cosa cierta que no llega a consumarse sino por un fracaso. ¡Y qué! Sus más vaporosos fragmentos, por impalpables que sean, poseerán un valor que no se oculta en las realidades más importantes de un plan practicable. No son los desperdicios de la imaginación. De cualquier cosa que pueda arrepentirme, bien se trate de mis pecados o de mis insensateces, reconózcase que una vez tuve fe y energía suficientes para forjarme generosas esperanzas respecto al destino del mundo –¡sí!– y para hacer cuanto pude por cumplirlas…”
Nathaniel Hawthorne
Historia del Valle Feliz
Historia del Valle Feliz
No hay comentarios:
Publicar un comentario